Jacques Derrida habla de la deconstrucción como un “Desestructurar, descomponer, e incluso dislocar las estructuras que sostienen la arquitectura conceptual de un determinado sistema o de una secuencia histórica…” “Es la clausura del campo de la representación (o del lenguaje como representación)”.
La pintura que hoy nos presenta Jesús Calle acude a lenguajes fragmentarios y transmutaciones pictóricas, que se desplazan de un espacio aéreo casi onírico, hacia un entorno vivencial, cuyas diferentes alusiones a la realidad urbana, la convierten en metáfora, en transferencia y metonímia del lenguje de la representación.
Desde acercamientos frontales específicos, surgen contrastes lumínicos que apoyados en recurrencias monocromáticas, permiten al espectador y al artista entrecruzar evocaciones de espacios reales, marginales, imaginarios o subconscientes, con alusión a los ciclos evolutivos de la naturaleza, vinculados a presencias lunares y ritmos astrales.
Dentro del intento de esencialización de la realidad estética, también se configura un proceso de reconstrucción pictórica y visual a partir no sólo del color, sino también de grafías y gestualidades, como referentes de una cierta permanencia de la memoria ante las transformaciones de la modernidad.
La permanencia de un contexto invocador y silente, apenas interrumpido por el fraccionamiento de imágenes y contrastes compositivos, nos refieren a reminiscencias de lo moderno y lo urbano como componentes de la memoria del artista, con respecto a su entorno trascendente y particular de cada día, materializando así la urbe sagrada, cotidiana, prehispánica y contemporánea; girones de arquitecturas simbólicas, configuradas desde una fantasía histórica latinoamericana, que conducen a la contemplación de la ciudad móvil, sujeta a cambios y estadios presenciales, un proceso que determina conductas y expectativas en su entorno y en sus habitantes.
Para Georg Gadamer “El re-conocimiento es la esencia de todo lenguaje de símbolos, y el arte no es otra cosa que un lenguaje de reconocimiento”. El pintor de la modernidad recoge en su lenguaje un conjunto de símbolos cargados de contenidos culturales, en el caso de Calle, son evidentes estructuras cromáticas con definiciones tonales, referencias de lo sígnico y lo gestual, cuya inmanencia se inscribe en la conservación de intersubjetividades sociales, transformadas e intervenidas por la acción recreadora del arte. |